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Con gusto y respeto, ofrece en Zaachila nueces para el altar de muertos.

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Genoveva Peralta acaba de soltar al piso el carrizo que con meses de anterioridad eligió para “varear” es decir, cosechar las nueces de este año.

La temporada de culto a los fieles difuntos ya se vive y Genoveva, en compañía de su madre, debe tener todo listo para que sus nueces se expendan y sean ofrenda en el altar alas ánimas de este 2018, tradición milenaria de Zaachila, México y la antigua Mesoamérica.

En entrevista, esta mujer zaachileña informa que, para que ustedes tengan nueces en sus manos deben pasar entre 15 y 20 años.

Este es el tiempo para que el árbol de Nogal nos regale su fruto, la preciosa nuez, semilla llena de propiedades nutritivas con la que se derivan diferentes productos, lo cual es un esfuerzo y mucho, mucho trabajo.

La tarde avanza, después de encontrarse pegándole con un carrizo a los nogales -árboles que producen la nuez- en los sembradíos que la familia Peralta ha cosechado por décadas -la señora Genoveva se apersona a su domicilio, ubicado en uno de los barrios de Villa de Zaachila.

Ella abre la puerta y pregunta a su mamá, (quien se encuentra limpiando la cosecha de nueces), ¿Cómo está?, se dispone a recibirnos y compartir el arduo trabajo de esta actividad del campo.

“Llevo toda mi vida, es decir, unos 45 años en la cosecha, comercialización, y cultivo de las nueces, aunque sé hacer otras cosas, mi vida y pasión es ésta”, comparte.

Es de destacarse que entre las diferentes actividades productivas que Zaachila realiza día con día y que le han dado renombre a nivel nacional e internacional, el cultivo de Nogales es una de las actividades agrícolas de más relevancia.

Basta con mirar los paisajes de los llanos zaachileños para que se constate de esta afirmación.

Una actividad productiva de importancia es la producción de nuez, por lo que en los terrenos agrícolas, alternados con las áreas destinadas a los cultivos, se aprecian las huertas de nogales que se cosechan en los meses de agosto y septiembre.

“Este año en especial tengo muchas ganas de que las nueces que cosechamos estén en los altares de muchas familias, mi madre ya está grande, yo también la verdad, y la fiesta de Todos los Santos, me hace pensar en todas esas ánimas que se fueron y que si regresan, pueden disfrutar del sabor único que mi tierra zaachileña les ofrenda”.

En este tenor, si usted tiene pensado comprar productos para esta temporada, sepa que Villa de Zaachila es una de las poblaciones que ofrece gran variedad, desde los naturales hasta los gastronómicos.

Así que si desea nueces, cacahuates, pan o algún producto para su altar ofrenda de muertos, puede dirigirse a Zaachilaque está a escasos 18 minutos del centro de la ciudad de Oaxaca.

Al tiempo de apoyar a la producción campesina de la señora Genoveva Peralta y muchos comerciantes que lo recibirán con los brazos abiertos.

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Redacción Métrica Social MX